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GUIDO D'AREZZO - CREADOR DEL SISTEMA MODERNO DE ESCRITURA Y LECTURA MUSICAL (PARTE 1)


Religioso benedictino de la abadía de Pomposa (ducado de Ferrara), que nació en la ciudad Arezzo (Toscana, Italia) hacia el año 990 y murió en el convento de Camaldulenses de Avellano, donde era prior, el 17 de mayo de 1050. Famoso por su cultura de teórico musical, se dice que inventó la escala, los nombres de las notas, la armonía y el contrapunto. Lo que es indudable es que creó un nuevo método de enseñanza, lectura y escritura de la música sumamente sencillo, claro, lógico y definitivo.
Lo más notable entre sus obras y que contiene la exposición de su método se titula "MICROLOGUS DE DISCIPLINA ARTIS MÚSICA"
¡Música!... ¿qué es? ... Es ciencia y arte:
CIENCIA, porque todo lo que se rige por leyes establecidas sobre el conocimiento sistemático de los fenómenos naturales, logrado por medio de la investigación y comprobado por la observación, el razonamiento y la experimentación, se llama ciencia.
ARTE, porque está en cada uno como mejor combina y expone estos elementos; es decir, de combinar bien los sonidos y el tiempo con el propósito de producir una sensación agradable.
La MÚSICA es considerada como una manifestación instintiva del hombre apenas alcanzado un grado elemental de civilización, pues se sabe de la existencia de música en todos los pueblos antiguos cíe que haya mención histórica y la tienen hoy hasta los más primitivos y considerados al margen de toda civilización.
Es indudable que la primera manifestación musical ha sido la voz humana, al obtenerse de ella sonidos de distinta altura o entonación.
Poco se sabe de las características cíe la música de los pueblos antiguos, pues ninguno de ellos llegó a escribirla. Lo que ha llegado hasta nuestra época debió transferirse por tradición oral, y esa tradición sufre alteraciones. Los escritos han permitido algún conocimiento acerca de la teoría musical cíe los griegos, aunque sin poder reproducirla en los tiempos modernos.
La Edad Media llegó a fijar las características cíe la música religiosa y a crear una cierta forma cíe notación o escritura gracias a la cual aquella ha podido perpetuarse y conservarse sin alteraciones, fuera de las que deliberadamente hayan podido introducir los autores y aceptar la autoridad eclesiástica.
Hacia el siglo XIV el proceso de desintegración y de transformación de los neumas se ha completado, lo que viene casi a coincidir con la decadencia gregoriana; pero la escala gráfica que precisaba la altura de los sonidos y por consiguiente los intervalos correspondientes, hacía tiempo que había sido descubierta en Italia, donde un monje genial había sacado las más honorables consecuencias del lento proceso de disolución neumática. El paso de la primera línea en seco trazada sobre el pergamino por los copistas con un punzón de plomo, a la línea de color rojo que en función de línea-nota había indicado la altura de un sonido determinado: el FA. El mismo sistema se adaptó después para el DO, identificable generalmente en una línea amarilla, o con menos frecuencia como en algún manuscrito italiano, inglés o francés, en una línea verde.
Poco a poco las líneas en seco siguieron usándose o las mismas líneas-notas en color fueron marcándose con las letras C=DO, o bien F=FA, o bien G=SOL (letras de donde derivan las claves respectivas), de manera que todos los neumas colocados sobre las líneas así marcadas pudieran ser interpretados fácilmente. Hacia fines del siglo XII las líneas trazadas por los copistas eran cuatro y el pentagrama fue suficiente para el ambitus ordinario de la melodía, pudiendo extenderse en caso de necesidad por medio de líneas provisionales y suplementarias. En cuanto al firme y claro ordenamiento de los neumas dentro de los espacios (NEUMA es el término que se aplica a cada uno de los elementos de notación musical en uso a partir del siglo VII. Más tarde fueron sustituidos por nuestras notas actuales; originalmente sólo se indicaba de una manera aproximada la forma cíe la melodía; poco a poco se fue determinando con precisión la función de cáela neuma, de acuerdo con su forma), aunque una crónica del año 986 hallada en el monasterio de Corbie alude ya a la utilización de espacios, la conquista definitiva fue una de las victorias de Guido D'Arezzo, quién se ocupa de este aspecto en las REGULAE RHYTMICAE, escritas hacia el año 1025.
A Guido D'Arezzo corresponde pues el mérito de haber concebido y propuesto un sistema lógico y definitivo de cuatro líneas que armonizan y sintetizan las tentativas precedentes, ordenando sobre todo con reglas inmutables los neumas dentro de los espacios interlineales; hallazgo que iniciara la lenta transformación de las figuras de los neumas.
El célebre Guido supo llevar al grado más alto de perfección el método cíe escritura y lectura musical que la confusa y desorientada práctica de casi un siglo le había sugerido.
Su concepción fue ciertamente la más clara que podía imaginarse en aquel tiempo, así como su obra estética y didáctica, dedicada en gran parte a combatir la morbidez de los géneros cromáticos y enarmónico, contribuyó no poco a depurar el canto litúrgico de los elementos de corrupción que amenazaban el verdadero y justo género litúrgico: el diatónico.
Fué precisamente a causa de las ásperas críticas que de aquellos severos principios hicieron sus desconfiados y retrógrados colegas benedictinos, que Guido D'Arezzo se vio obligado a alejarse de Pomposa para refugiarse cerca del paternal obispo de Arezzo, Teodaldo, pues para su suprema satisfacción, las geniales ideas e innovaciones expuestas por Guido en las REGULAE RHYTMICAE, fueron aprobadas en el año 1027 por el Papa Juan XIX, quien al tener conocimiento de ellas quiso llamar a Roma al autor para interrogarlo de cerca. Una consecuencia, y no la última, del TETRAGRAMA de Guido D'Arezzo (nombre que dio al conjunto de cuatro líneas usado en la escritura musical del canto gregoriano) fue cierta modificación sufrida por los neumas, forzados a colocarse sobre una línea o dentro de un reducido espacio. Rápidamente difundido en todas las regiones de Italia, y con bastante lentitud fue asimilado entre las escuelas germánicas, el método de Guido hizo tomar a los signos de notación las formas más simples y estables de un punto cuadrado o romboidal, con o sin trazo; formas que dieron origen a la notación negra-cuadrada o romana, y la romboidal o gótica. Por su parte, la indicación cíe los valores de duración continuó apoyándose en las leyes prosódicas del texto que determinaban la acentuación del canto, y sólo con el desarrollo de la polifonía entonces naciente se hizo necesaria la introducción de otras figuras que expresaran con exactitud los valores de duración en el sistema de notación ya maduro.
Son documentos de la admirable actividad de Guido D'Arezzo el tratado 'MICROLOGUS DE DISCIPLINA ARTIS MUSICAE" dedicado al obispo de Arezzo, Teodaldo, en el que se describen los ocho tomos eclesiásticos y se hace un nuevo examen de los cálculos sobre los intervalos matemáticos de los sonidos, demostrables en el "MONOCORDIO" (o SONOMETRO) instrumento creado por Pitágoras para la determinación experimental de las leyes de las cuerdas vibrantes. Una cuerda de metal o de tripa es tendida sobre una caja de resonancia, fijada por una extremidad en un punto de la caja, la cuerda pasa sobre dos caballetes o puentecillos, luego sobre una polea, y en la otra extremidad termina en un gancho en el cual se pueden suspender pesas. El caballete puesto del lado de la polea es móvil y puede correrse bajo la cuerda sin tocarla. Se regula a voluntad la parte vibrante de la cuerda llevando el caballete móvil a la posición deseada y oprimiendo con el dedo la cuerda sobre él.
De este modo se han hallado las relaciones vibrantes correspondientes a cada uno de los sonidos de la escala. Aumentando el número de cuerdas del MONOCORDIO, han tenido origen todos los instrumentos de cuerda de la Edad Media) el prólogo a un ANTIFONARIO (libro de coro que contiene breves pasajes de las Sagradas Escrituras que se canta o reza en los oficios de todo el año) transcripto según el nuevo método de notación de las cuatro líneas y titulado "KEGULAE DE IGNOTO CANTU" y la famosa epístola al monje Miguel, uno de los pocos leales en el monasterio de Pomposa, en la que aplica el conocido procedimiento didáctico empleado por Guido D'Arezzo para enseñar a los muchachos cantores los intervalos de tono y de semitono; procedimiento ya aconsejado en las "REGULAE DE IGNOTO CANTI" y que consiste en servirse de las sílabas iniciales de los hemistiquios (parte del verso cortado por la censura) de la primera estrofa del himno de San Juan, compuesto por Pablo Diácono en el siglo VIII y universalmente conocido en los tiempos de Guido porque se pedía en él la gracia de liberarse de la ronquera y se creía que en este sentido poseía virtudes milagrosas. Una vez aprendida de memoria la melodía de este himno, que comienza con la nota C (Do) y asciende por grados regularmente a cada mitad de verso, era fácil servirse de ella para fijar en la mente de los discípulos la entonación de los sonidos del HEXACORDO, C, D, E, F, G, A (DO, RE, MI, FA, SOL, LA) (hexacordo, serie de seis sonidos contiguos con un semitono en el centro, E-F (MI-FA). Propuesto por Guido D'Arezzo, el hexacordo constituyó la base de la teoría medieval).

Según Guido en una carta dirigida al monje Miguel dice textualmente: "No podemos aspirar a tener siempre a nuestra disposición para cualquier canto no conocido la voz de un hombre o sonido del instrumento, de suene que, como los ciegos, no podremos nunca caminar sin guía; pero debemos ser capaces de fijar en la memoria las diferencias y las propiedades de cada sonido y de ejecutarlos en sus movimientos ascendentes y descendentes. Si quieres imprimirte en la memoria un sonido o un grupo de sonidos que puedas hallar de pronto en un canto cualquiera que te sea o no conocido, es necesario que notes y recuerdes bien el tono inicial de cada sonido que quieras aprender de memoria; por ejemplo, este canto del que yo me sirvo para enseñar a los muchachos".
Fuente: Por Roberto Maggiolo

 

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